Unorthodox o la libertad a través del arte

Ayer terminé de ver la serie de Netflix Unorthodox La serie está basada en la autobiobiografía de Deborah Feldman y su escape de la comunidad ultra ortodoxa jasídica de Brooklyn.

El aspecto que hay que destacar de la serie y de la historia de Feldman es que evidencia como el arte es un detonante de la libertad.

La actuación de la actriz Shira Haas es no solo enternecedora sino esencial por la energía y determinación que aporta al personaje. 


Es seductor que que  casi toda la serie es hablada en Yidish que es el idioma que hablan las comunidades judias azquenazis (los judios azquenazis son aquellos que se asentaron en Europa Central, especialmente en Alemania, estos desarrollaron costumbres particulares que los diferencian de otros grupos). El Yidish es una mezcla de alemán y hebreo.


La serie nos permite mirar, como por un huequito en la pared, la forma de vida de esta comunidad, sus tradiciones, así como sus normas y leyes. Esto choca con nuestras propias tradiciones y creencias, en ese sentido, recomiendo a los que la vean que estén abiertos a otras formas de vida, y estar abierto no significa necesariamente estar de acuerdo o aceptar.

La última cosa que podemos tomar en cuenta es el elemento de la religión y el fanatismo, lo que nos hace cuestionar nuestra propia libertad, ¿amamos y aceptamos algunas cosas porque nos fueron enseñadas así o en realidad las queremos?

Por eso, el fanatismo que está presente en toda la serie debe ser apreciado como algo particular y que está muy bien definido en cada uno de los personajes.

En fin, la recomiendo a todos aquellos capaces de tratar de acercarse a algo muy distinto a ellos mismos.

Apología del silencio

El silencio nos conduce al enfrentamiento de nosotros mismos, se impone y nos obliga a escucharnos. Un pueblo escandaloso o sumido en el ruido no puede reflexionar sobre sí mismo, necesita del ejercicio de la moderación. Sin silencio no se puede pensar. Es preciso callar lo de afuera para escuchar lo de adentro. A veces callar es un modo de protesta. 
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Como una mariposa


El viernes 21 de junio de 2019 tuve el placer de asistir a la función especial de "Como una mariposa" escrita por María Antonieta Flores y dirigida por Federico Pacanins que tuvo lugar en el Centro Cultural Humboldt. 

Cuando vamos al teatro llevamos una idea, un cuadro que nos hemos hecho de lo que va a ocurrir en escena, pero la idea que yo llevaba -y para mi satisfacción- se rompió a medida que fue avanzando el monólogo.  

Me encontré con la historia de Victoria, una boxeadora que está en su entrenamiento diario, cuyas palabras, para mi gusto, se ajustaron a una narrativa jamesiana que se hizo palpable no sólo en lo que decía sino a través de la contradicción brutal que es el boxeo.

Es preciso alabar la limpia puesta en escena de Pacanins, que me permitió involucrarme y conmoverme con el personaje interpretado por Valentina Garrido, en una actuación infatigable. Puesta en escena y personaje danzaron en un cosmos emocional sostenido por el golpe ascendente al que es sometido el personaje.


El texto de María Antonieta Flores no solo enuncia, sino que además mantiene el rigor poético que siempre he disfrutado en ella. La pieza es una perfecta metáfora de nuestra violenta cotidianidad, pero sin sentimentalismo, sin hacerlo evidente, sin repetirnos la vivencia diaria. 

Breve acercamiento a algunos de los problemas filosóficos que plantea la serie Westworld



Para los que quieren ver el estreno de Westworld hoy les contaré un poco de que trata la primera temporada por sí acaso se les ha escapado algún detalle, puesto que la serie es bastante compleja. Es una serie sobre todo filosófica que se “basa” en la película Westworld de 1973.
Nuestra serie trata sobre un Parque enorme: Westworld. Situado en el viejo oeste por lo que hay cantinas, ladrones, indios y todos los elementos que acompañan a los western. Ahora bien, la diversión no sólo consiste en jugar a los vaqueros y los indios, sino que la diversión real del parque radica en que puedes hacer lo que quieras sin consecuencias.
Esto ocurre porque los personajes que habitan el parque, los anfitriones son en realidad robots especialísimos y muy refinados, al punto que pueden engañar a cualquiera y pasar por humanos. Por lo tanto, puedes matar, robar, mentir, violar, todo está permitido pues en realidad todo lo horrible que puedas hacer en el parque se lo haces a los robots, que finalmente son máquinas, y por lo tanto no importa si los torturas o los matas, pues cuando eso ocurre los llevan al taller, les borran la memoria y ¡Voilà, persona nueva! Sin recuerdos dolorosos o traumáticos no autorizados, sin remordimientos, ni justicia.  Por su parte, los robots no pueden matarte por lo que si visitas el parque eres una especie de Dios.
Estos robots han sido creados por Robert Ford (interpretado por Anthony Hopkins)  y por  Arnold Webber, de él sólo sabemos lo que nos dicen pues murió antes de inaugurarse el parque.  Pero eso no nos interesa todavía

DE AQUÍ EN ADELANTE CONTIENE SPOILERS

Lo fascinante de la serie es que todo esto lo tienes que ir descubriendo tu sólo.  Esbozaré brevemente tres de los problemas filosóficos que plantea.

LA LIBERTAD
Los anfitriones o robots están atrapados dentro de narrativas (historias)  estas narrativas están compuestas por bucles o loops. (una programación predeterminada)  Es decir que sólo pueden actuar dentro de una historia que está establecida por su creador, no pueden improvisar, ni salir de ella, ni siquiera pueden decir algo que no conozca de antemano el programador. Es decir que si eres un granjero pues siempre serás un granjero, hablaras como granjero y te pasarán las cosas que le pasan a los granjeros.  ¿Nos pasa a nosotros los humanos igual?

EL ORIGEN DE LA CONSCIENCIA
Esto es lo que me parece más interesante: La serie se basa en las ideas de Julian Jaynes, un psicólogo norteamericano de la Universidad de Yale  que planteó la teoría de la ruptura de la mente bicameral. Él señalaba que los hombres primitivos no nacieron con una consciencia como la del hombre moderno, sino que esta fue evolucionando a medida que el cerebro se desarrollaba.  (Brevemente resumamos que conciencia significa dos cosas: Voz interior y juicio propio sobre las acciones).
Jaynes consideraba que en la medida en la que la consciencia (voz interior) aparecía en la mente del hombre este escuchaba su “corriente de pensamiento”, como lo llamaba William James, como una voz que provenía de afuera, es por eso que los hombres primitivos pensaban que los dioses les hablaban y les dictaban cómo debían comportarse, por eso vemos algunos robots en la iglesia rezando y otros que simplemente no entienden que les pasa.
En la medida en la que los anfitriones mueren (los humanos los matan, los refaccionan y los regresan a la vida) la consciencia se va desarrollando más y más por lo que necesitas muchas vidas para adquirirla, en el caso de los anfitriones la consciencia se activa a través de los recuerdos de las vidas pasadas, el intercambio y conversaciones que tienen con ellos mismos durante esos momentos y el sufrimiento que implica la vida y la muerte. (Aunque no mueras realmente)

MONISTAS O DUALISTAS
Esta parte es difícil de explicar pero la resumiré así.
El monismo cree que todas las cosas son una cosa. Monos: uno.  El dualismo cree que hay dos principios y que dependen uno del otro.
Podemos pensar el  monismo y el dualismo como formas de ver el mundo y por lo tanto de hacer filosofía.
Ford es monista, cree que sólo existe la materia y que la conciencia no existe como tal. Usa muchas frases (literales) tomadas de los libros de William James. Ojo: No es un materialista histórico ni nada que se le parezca. Es otra cosa.
Arnold es dualista, cree que existe la materia (el cuerpo)  y algo más (la conciencia) y que ambas cosas pueden existir en el mismo individuo, la conciencia para él no es una función del cuerpo, sino que es “algo más” que no podemos captar con los sentidos y que se desarrolla o habita en cada individuo.

Hay otros muchos problemas: La desaparición de la ética en lo humano, la búsqueda de la belleza, el problema de la justicia, e incluso la lucha entre el bien y el mal, pero finalmente esto es un abreboca.

SI VISTE LA SERIE Y HAY COSAS QUE NO AGARRASTE A CONTINUACIÓN TE OFREZCO UN PAR DE LUCES.



1- La serie tiene al menos cinco etapas temporales distintas (qué yo haya podido
contar) Todos se sobreponen unos a otros e influyen unos en otros, algunos son recuerdos, pero los recuerdos finalmente son pasado.

Los principales son:

a-    Temporalidad del pueblo que está hundido en el polvo, antes de estar hundido en el polvo es decir antes de inaugurar el parque.
b-    Los recuerdos de Dolores antes de conocer a William
c-    Cuando William conoce a Dolores y viaja con ella.
d-    Los recuerdos de Maeve con el hombre de negro.
e-    El tiempo presente.

2-    El laberinto es el camino al desarrollo de la consciencia. Por eso los huéspedes no pueden ir al laberinto, ya lo recorrieron a través de la evolución.

3-    El juego de Arnold es que los huéspedes puedan morir durante el desarrollo de las narrativas.  Una lucha real entre humanos y robots.  Podríamos considerar que es la vida humana como la conocemos.

4-    Wyatt es una narrativa y Dolores es Wyatt.

Me queda mucho por decir, pero en fin, mi bucle no lo permite. Gracias por leerme.

Caja de bombones

En mi mesita de noche atesoro en una caja preciosa pequeños trozos de vidrio, dispuestos como bombones.

Reservada los codicio.  Aún quedan tres o cuatro recuperados de una copa rota; otros dos, verdes y feroces, son fragmentos de botellas caídas.
Y sobra todavía, algún delicioso trozo, brillante e incisivo, de un frasco de perfume, estrellado, hace años, contra la pared.
Mis pedazos de vidrio son mi lacerante comunión, un ejercicio nocturno.
La erosión de mi carne. Engullidos en mi monotonía.

Violencia. Mago Editores. Santiago de Chile. 2017. p. 18


Mirar a Giacometti


Detrás
indiferentes.

Dos mujeres.

Dos mujeres son dos rascacielos,
azul y concreto longitudinales.

Simple aspereza de ombligo.

Blues indiscreto, sabor a cobre.

Ritmo prestado de las piedras.

Arcilla radical.

Dos mujeres son una casa
donde ocultar la lluvia.

Un cuerpo de acero retorciéndose horizontal.
El frío subiendo desde los rincones hasta la agonía.



Publicado en: Melissa Ghezzi & Claudia Salazar; Comps. Voces para Lilith, Literatura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica, Editorial Estruendomundo, Lima, 2011, pp.121-123

Autorretrato con Safo


Quiébrate sobre mí,
¡oh, blanca!,
sobre este cuerpo matamos todo lo sagrado.
Tu nombre
pertenece a las aguas,
impronunciable temblar de una cayena.
Quiébrate sobre mí,
austera y viva.
Los cerros se tiñen de fuego para que nos olviden.
Estoy fundida en tus brazos
y es hermoso porque es irrealizable.



Publicado en: Melissa Ghezzi & Claudia Salazar; Comps. Voces para Lilith, Literatura contemporánea  de temática lésbica en Sudamérica, Editorial Estruendomundo, Lima, 2011, pp.121-123

Éramos malos



A Marcos Toro

            El    patio    del   colegio  era   una  nube   espesa  de  tierra  gris  que  lo llenaba  todo,  pero  ninguno  de  los  niños  parecía  respirarla,   se  movían  de  un  lado  a  otro,   envueltos  en  gritos.   Corrían  detrás   de Jesús  que  hace  un  rato, cuando  empezó  el  recreo,  se  había  atrevido a darle un empujón a Andrés.

          El calor inmenso de finales de mayo se convertía en vapor que se escapaba del piso, de los pupitres, de las paredes azules con sus rodapiés de tierra.   Se escapaba y se pegaba como la lepra a la espalda de Jesús, pequeñito y delgado.  "Manguero". Como le decía Andrés desde  abril,  porque  no  había  día  que  eso  no fuera la merienda de Jesús.   Andrés, era alto, grande  y  el  más  malo, porque éramos malos.  Ese hijo de la maestra de tercer grado siempre con el uniforme impecable, la mejor nota, la merienda inmensa.

Aquella tarde en el recreo no hubo ninguna pelea, ni nada parecido, era más bien cansancio de escuchar tanto la voz gorda de Andrés gritándole: ¡manguero!  Cansado estaba de las risas y de los silencios de las maestras,   del sabor a mango en el cuerpo, de la soledad en las tardes.  Por eso solo bastó  escuchar a Andrés y sentir que una lava desconocida le subía por la piel como un enjambre, sentir el pecho de jinete, y un dolor le salía hasta la garganta.  Y se atrevió, se le acercó a Andrés por la espalda, con un empujón quebradizo.  Andrés ni siquiera se movió, fue más bien una cosquillita que quería ser un empujón. Desde allí todo fue correr en aquel patio que se hacía pequeño, y Andrés corría  detrás, con la respiración agitada y los pies cansados.  Se tambaleo, cayó; jalaba el aire como tratando de quitárselo a todos, se puso morado, flácido, endeble. Sentado en el piso del patio con la cara sudada y sucia.  Convertido en sólo un niño cansado de correr. 

          Jesús se detuvo allá, lejos, casi en la entrada del colegio a descansar su triunfo triste de verlo derribado. 

          Después como una nube un ejército de camisas blancas agobiante marchaba  hasta Jesús, lo perseguía.  Jesús corría, incansable, tomándose todo el aire; aquellos le trancaron el paso por allá, nosotros por acá, cada vez más cerca, todo era ese polvo gris que se levantaba y casi no dejaba ver dónde estaban, de dónde venían; era inútil, aquellos cayeron sobre él,  Jesús que se resistía revolcándose en un piso ahora más gris y más húmedo. Se encontró sostenido en los brazos de aquellos, que lo miraban, curiosos, sanguinarios.  Lo llevamos hasta los pies de Andrés, ya calmado, pero con la camisa envuelta en sudor amarillento y agrio.   Andrés, por primera vez se percató de la delgadez de Jesús, de su ropa sucia, lo miró hasta casi gastarlo.

          Jesús no lo veía, quería esconderse bajo sus zapatos, cerca del polvo,  cerrar los ojos, no llorar, estaba solo con ese tapón doloroso en medio del cuerpo. 

          Aquellos lo soltaron. Aquellos esperaron. Andrés se preparó, empuñó las manos y soltó sobre la espalda de Jesús aquel puño cerrado que lo derribó.  Jesús se quedó allí unos segundos, con la cara metida en la tierra, se levantó, se sacudió el polvo.  Andrés lo miró con asco, con rabia.  Ni una lágrima, es que no le había sacado ni una lágrima. 

          Y se arrojó sobre él. Donde todo fue darle, el peso de Andrés sobre el cuerpo de Jesús, la cara sucia, el polvo creciendo  sobre ellos.  Aquellos y nosotros gritando duro, dale duro.  
        
          El polvo se asentaba alrededor de los niños, Jesús no se movía, aquella cosita no era más que una masa roja y rota cuando las maestras vinieron a verlos. Jesús cayó allí, inmóvil, no se quejaba el manguero.  Todo era sudor, pero sin lágrimas.


Publicado en: Éramos malos y otros textos agrios
Funsagu Ediciones, 2002
 Maracay – Venezuela






























Haikus. Selección


8
antes de llover
el llanto de chicharras
guarda la muerte


12
y abrazadas
como manguitos al sol
nos arrugamos


18
en Tacarigua
las piraguas de jazmín
se hunden, se van


28
dentro del trance
besamos la mascara
casa de papel



30
jugando las dos
con muñecas de trapo
parto sin sangre



32
negrísimo tren
manchado de granadas
detente, no mas


40 
La mujer blanca
duerme acurrucada.
¡Oh, es la luna!



42
En la penumbra
me hace compañía,
sólo mi sombra.


44
brillantes moscas
de la princesa muerta
se alimentan


47 
 las hojas caen
contagiadas de tristeza
en mi cabeza


48
bellas vírgenes
buscándose eternas
dentro del  reloj


50
celoso bonsái
miras por la ventana
la trinitaria


51
deje mi Safo
en el barro de Lesbos,
se fue, no volvió



53
sacra liturgia
las ballenas llorando

bañan el sol


Publicado en: En el Barro de Lesbos y otros Haikus
Funsagu Ediciones, 2002
 Maracay – Venezuela

El simple palpitar del haiku. Carmen Rosa Gómez

           
                                                                                   
                                                                   Por: Carmen Rosa Gómez. 


      Simple.  El haiku suele engañarnos vestido de simpleza. Sí, simple.  Así luce, pero no hay que quedarse en la superficie de esa minimalista expresión poética.  Cada haiku atrapa un instante de vida, una circunstancia, un tema y su entorno.  Sus  17 sílabas no dan espacio a las divagaciones.  Sus versos significan, son y se convierten en un largo camino a la identificación humana que lleva a quien los lee a lugares aparentemente olvidados de su propia realidad.
           
Y ya no es tan simple.
           
Se inicia su lectura y el haiku muta en un verdadero espejo, en el cual el lector logra reflejarse y recrearse.  Parte de lo cotidiano, de los detalles de la naturaleza, para sorprendernos con verdades eternas y universales, con esas realidades que compartimos todos sin darnos cuenta y que nos hacen parte de una conciencia humana común, aunque sólo intercambiemos en pequeñas cuotas permitidas por las razas y las culturas.  No en vano su origen es japonés, pero el significado del haiku es amplio, da lugar para todos.  Y es gracias  a esto que una venezolana a los 28 años se permite acomodarse en el género  y adaptarlo a la realidad del país donde nació, creció y se formó como escritora.  Aquí no importa su experiencia o sus reconocimientos, sólo basta su talento para retratar verdades y el peso sutil de su pluma sobre nuestras conciencias.  María Ramírez Delgado como autora va más allá e, incluso, se atreve a bautizar la historia del haiku en Venezuela, y se da el gusto de sacar el espejo y ponerlo allí, a la disposición de quien corra el riesgo de confrontarse con sus palabras, ya sea en Caracas, en Taipei, en Nueva York  o en Sofía.
           
Reflexionar sobre la base que da vida a los versos presentados en haikus me obliga a recordar a Gastón Bachelard, quien planteaba la diferencia entre contemplación e intervención.  Para establecerla, el filósofo  partía del elemento agua y consideraba su relación con  el elemento tierra.  En esa combinación ya estaba implicado el sentido de lo primigenio, en esa masa, en ese barro, en esa arcilla, ya venía dada  la esencia misma del hombre.  Se puede observar la masa, pensar en ella, proyectarla;  y se puede meter la mano en ella, darle forma, recrearla.  Allí está la diferencia entre contemplación e intervención.  Bachelard  deseaba que la filosofía metiera ambas manos  en el barro y que a partir de la creación siguiera camino.  El arte del haiku lo logra.  El lector mete el cuerpo por entero, porque no puede ser sólo un espectador de su verdad, y allí, adentro, entiende que la vida hace de esa mezcla de agua y tierra que fue modelada bajo un soplo divino.
           
En El barro de Lesbos y otros haikus (no podia ser mas acertado el título)  el lector queda atrapado sin que lo quiera.  Si se ama este subgénero literario difícilmente te puede ser un observador ajeno al ritmo impuesto por la corriente de emociones que encierran los versos de la autora.  Hay que caer, dejarse caer y permitirse llegar a la salida del camino de la mano de quien escribe los versos.
           
María  Ramírez Delgado camina libremente en este subgénero. Sus imágenes son cristalinas, puras, dispuestas a mostrar pasajes cotidianos casi intrascendentes y perpetuar con ellos las sensaciones que alborotan  las almas.  Se mueve con serenidad entre los temores, las alegrías, las ramas  que nos construyen la vida, casi como si avanzara por su casa, en donde ha vivido por años, y que conoce a la perfección.  Quien la lee se siente invitado a pasar, a sentarse a la sala junto a su familia, a dejarse atender por el asalto de sus nostalgias, por el grito de sus risas, por la quietud de sus paisajes, por el susto de sus afirmaciones,  por el espasmo de sus dudas, por la ambigüedad de sus sentimientos.  En cada rasgo que define sus versos hay, además,  una identidad nacional que hace de ellos una manifestación inequívoca del género.  Los maestros del haiku pueden advertir cómo ella cambia las lluvias tempranas del junio japonés  por las incontrolables lluvias del mayo venezolano, y cómo, sin casi advertirlo, nos hace recorrer la geografía del país a partir de pinceladas tan sutiles como turpial suspendido, perfume de chicharras o Avila rota.  Palabras que así, sueltas, ya nos brindan una ubicación espacial y casi, también temporal.  Cada haiku de María  Ramírez Delgado se nos abre como una historia a la que no podemos renunciar.
           
Ella intenta decir Dejé mi Safo/  en el barro de Lesbos/  se fue, no volvió pero el lector sabe que ha vuelto.  Y no hay opción, sólo queda sumergirse.

          












Autorretrato con canto de silla


Para José Balza
Negra la silla
sesgando la silla
laberíntica dormidera durante la noche, interrumpe el canto.
Irrumpe con aullidos en la mañana.
Posponer el largo doblar de las hojas.
Posponer
las noches,
las sillas cantando
crujen y cantan
las sillas en el silencio del patio
silencio para berenjenas avinagradas
silencio.           
Y vuelve la noche
la amargura de la madera silbando en la cabeza
expandirse, contraerse bajo el cuerpo
contraerse, expandirse dentro de la cabeza.      
Huesos de sillas que cantan inmutables
collar de cuero
cuello de madera
tiene el tatuaje de una boca,
imperecedera cerca del fuego
imperecedera en la intemperie
imperecedera palabra
que sigue cantando
crujiendo
crujiendo

Publicado en: Molina, Raquel, Ocho miradas en el vértice, Fondo Editorial Fundarte, Caracas, 2012,  pp.66-107








Sin título

Soy el principio de la mar inmensa dibujada por un niño  en un cuaderno.

De mí salen nuevas e infinitas mujeres bailandofundiéndonos  unas con otras.La insistencia se torna rojay nos complace alejarnos de aquello que pudimos haber sido.Dejamos nuestros cabellos regados por la playa,como un cuajo de leche cortada sobre la mesa.Ausencia que obliga a flagelar  el vientre,vagabundean  ojos,  no nos dejen mirarnos,de hacerlo, nos gastamospara volvernos cometas.


De: Quemaduras

Navajas sobre la mesa


Vamos a poner dos navajas sobre la mesa.

Míralas y no permitas que el reflejo se te meta por los ojos, creerían que tienen derecho a enseñar la manera de herirnos o se inmiscuyen en como lacerarnos en el placer.

Cada una tiene dos pastillas en el corazón para devorarlas celosamente con el desayuno y antes de volver a la cama los domingos, edifican la costumbre atroz, desinteresada, de caminar como visiones.

Dos navajas hechas de tierra, olorosas a polen, la hermosura asustada tratando de escapar del cuerpo.

De: Navajas sobre la mesa

Sin apelaciones

Sin apelaciones
A Chantal Sébire*
Enganchados en el borde de la cama se alimentan los sueños de la inexistencia.

Por última vez habrás doblado cuidadosa la cobija que te regaló tu madre, por última vez habrás regado las plantas y sentido el frío de la obediencia, la amargura de las pastillas, la inútil radiación es el camino a la ceguera.

Frente al espejo ya no puedes ver tu propio monstruo atormentado. ¿Alguien puede comprender el incurable sabor de la sangre? El peso de tu rostro es una manzana reventada e hirviente en el aire. Entonces, tus días son indestructibles. ¡Cuánto espanto pueden engendrar!

El consuelo no está, los tribunales escriben pequeñas degeneraciones, incurables sentencias como sonrisas desmembradas se tragan el silencio y cierran las puertas con el miedo.

Esperas quieta y efímera la desfiguración del no. Por eso, esta tarde, sin apelaciones, doblarás la eutanasia, la respiración se hace lenta, la colocarás lentamente sobre la mesa, sola, intocada, cesará al fin el dolor.

De: Navajas sobre la mesa

Bloody


                                                                              Traducción: Billy B. Thompson


The innocuous screeching of the brakes
didn’t help.

The collision of a truck with a motorcycle left its tracks
on the asphalt.

The bike sleeps rolled up on the concrete.  Where
is the boy?  The murmurs from the people seem
like prayer as they look for him.  They can’t see him.

A carriage with a baby in it is crossing at the next
corner, over a flawless, velvet rug, with red and
brown arabesques.



 Entrevista y traducción al inglés de seis poemas de su libro Navajas sobre la mesa”  Traducción y entrevista: Billy B. Thompson En: Essays in homage to John Esten Keller,  Editorial Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, EE.UU, 2012,  pp. 283-291.   










Cremation



                                                                                Traducción: Billy B. Thompson

The bare cigarette-burns remain as unspeakable marks
on the palm of my hand.

Between the index and middle fingers you can hold a tree alit.
The ashes,  those orange worms, await while dying
on the table the voiceless silence of breathing,
exploding into hostile piranhas.

To refresh innocently and burning painfully
madness, such a provocative caress.


Two hours waiting, three cups of coffee, tweny perfectly
round vials of medicine. 



 Entrevista y traducción al inglés de seis poemas de su libro Navajas sobre la mesa”  Traducción y entrevista: Billy B. Thompson En: Essays in homage to John Esten Keller,  Editorial Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, EE.UU, 2012,  pp. 283-291.










  


And With No Appealling



  Traducción: Billy B. Thompson

To Chantal Sébire*


Hanging at the edge of the bed, her dream that never came to be,
now live on.


For the last time you shall have folded up the blanket that your
mother gave you, for the last time you shall watered your plants
and felt the coldness of obedience, the bitter taste of the
pills, the impotence of radiation is the road to blindness.


In the mirror you no longer can see yourself in that tormented
monster.  Can anyone comprehend the incur-
able taste of blood.  The weight of your face is
an exploded apple that boils in the open air.  Of course,
the days of your life cannot be destroyed.  What a lot of fear
can they engender!


There can be no peace of mind,  the trial courts write one abomination after another,
judicial judgments with no sense of hope are smiles
torn asunder and swallow up the silence and close off
the doors with fear.


You wait quiet and insignifcantly for the mutilated No.  Therefore,
this afternoon, and with no appealling, you shall double the dosage for euthanasia,
the breathing will become more shallow, you shall place her slowly
on the table, alone, untouched, the pain shall end.


Nota Bene

            On 19 March 2008, Chantal Sébire was found dead at home.  This professor suffered from a rare, incurable, deforming, and painful cancer; it left her an invalid.  Two days before her death, a French court forbade her appeal for ethanasia.  Her case reopened in France the debate over the right to die with dignity and the rights of patients with incurable diseases.



 Entrevista y traducción al inglés de seis poemas de su libro Navajas sobre la mesa”  Traducción y entrevista: Billy B. Thompson En: Essays in homage to John Esten Keller,  Editorial Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, EE.UU, 2012,  pp. 283-291.


Silence


  Traducción: Billy B. Thompson

The smiles of the suicides hang in the bathroom mirrors.


Hanging on hooks like a bunch of peaches, their last mien
hold the blackness of their despair.  All cherishing cut
away; yellow slices that disappear at the bottom of a
plate.


A fear of the silence of loneliness shouts in vain, saddened
from within.  Can that bitterness be measured?


Unblemished, a final silence takes over the bathroom.


 Entrevista y traducción al inglés de seis poemas de su libro Navajas sobre la mesa”  Traducción y entrevista: Billy B. Thompson En: Essays in homage to John Esten Keller,  Editorial Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, EE.UU, 2012,  pp. 283-291.











Outside the Body


 Traducción: Billy B. Thompson


In the gap of the body, the smallest of heads
appears.


The body contracts, a woven quiet nest, rips
open.

Covered in filth he emerges, one side of his mouth hangs
tenderly to the right.

Never did I make ready a crib, there was no need.


Entrevista y traducción al inglés de seis poemas de su libro Navajas sobre la mesa”  Traducción y entrevista: Billy B. Thompson En: Essays in homage to John Esten Keller,  Editorial Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, EE.UU, 2012,  pp. 283-291.



Switchblades on the Table

Traducción: Billy B. Thompson 

Let’s put two switchblades on the table.


Look at them and don’t let their sparkle get into
your eyes, they’d think they can show us their right
to wound us, to take part in how to slash us at the
moment of our enjoyment.


Each one of us with two capsules in our hearts, ready to take
them guardedly, one at breakfast and the other before
going to be on Sunday, they order our appalling routine
of walking around like ghosts.


Two switchblades made out  of earth, with the fragrance of pollen, a
frightening loveliness trying to get away from our body.


Entrevista y traducción al inglés de seis poemas de su libro Navajas sobre la mesa”  Traducción y entrevista: Billy B. Thompson En: Essays in homage to John Esten Keller,  Editorial Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, EE.UU, 2012,  pp. 283-291.